viernes, 24 de febrero de 2017

MERMELADA DE LIMÓN, MANZANA Y PLÁTANO


Esta mermelada es para los amantes del sabor ácido y un poco amargo del limón.
Las otras frutas se ponen para suavizar un poco esos sabores y darle textura a la mermelada.

Queda deliciosa para mi gusto que soy una enamorada de esta fruta.
Yo la utilizo mucho, aparte de para las tostadas del desayuno, como relleno o cobertura de tartas y pasteles.

Como también se añade algo de piel, es recomendable lavar los limones muy bien bajo el chorro de agua fría, frotándo incluso con un cepillito de cocina para que desprendan las ceras o sustancias que pudieran traer.

MERMELADA DE LIMÓN

INGREDIENTES

10 limones bien maduros – una manzana Golden – 2 plátanos maduros – 200ml de agua – 700 u 800g de azúcar (más o menos, según gustos)

Necesitaremos unos tarros con cierre hermético previamente esterilizados para guardar la mermelada así que conviene tenerlos preparados de antemano. Podemos esterilizarlos en el lavavajillas o bien sumergiéndolos en agua junto con sus tapas y dejándolos hervir durante unos 3 o 4 minutos.

ELABORACIÓN

Lavamos bien los limones y el resto de las frutas.

Vertemos en la olla donde vayamos a cocinarla, 200ml de agua (un vaso).

Rallamos la piel de 6 limones. En vez de rallarla, también podemos sacarla en tiritas finas con un pelapatatas, (solo lo amarillo)  y lo ponemos en la olla junto con el agua.


A continuación, pelamos los limones, procurando quitar bien todo lo blanco que es lo que le da amargor, y cortamos la carne en rodajitas finas que agregamos a la olla.


Pelamos la manzana y los plátanos, los cortamos en pedacitos pequeños y los ponemos también en la olla.


Cerramos la olla y lo ponemos a cocer. En la olla rápida, es suficiente con 6 o 7 minutos. Si se trata de la olla a presión tradicional, necesitaremos el doble de tiempo y si es en una cacerola normal, el triple.
Una vez cocido, destapamos la olla, agregamos el azúcar, revolvemos bien para que se disuelva y volvemos a ponerlo al fuego, esta vez destapado.


Lo coceremos a fuego medio durante unos 25-30 minutos o hasta que veamos que adquiere consistencia, revolviendo de vez en cuando para que no se pegue. Hay que tener en cuenta que cuando enfría, espesará bastante más.

Para saber con exactitud el grado de consistencia que le quedará, se saca una cucharada para un platillo y se deja enfriar. Así lo veremos enseguida.

Antes de retirarlo del fuego, probamos de azúcar y si lo vemos necesario, agregamos un poco. Lo mismo con el agua si nos ha quedado muy espesa.
Si por el contrario, la vemos demasiado líquida, la cocemos durante unos minutos más.

Puede pasarse por el pasapuré si gustan las texturas muy finas pero no es necesario.


Nos ponemos unos guantes de goma para no quemarnos y rellenamos los tarros con la mermelada hirviendo, hasta el borde, para que no quede en el tarro nada de aire.
Los cerramos enseguida y los ponemos boca abajo.
Dejamos que se enfríen. Después los etiquetamos y los guardamos en un lugar seco y oscuro.

Envasada de este modo, no necesita baño maría para conservarse durante un año.